fomentar las normas en los pequeños

Normas y Conductas Infantiles

En estos meses de verano que se nos presentan, donde las rutinas son menos exigentes para todos, las familias debemos poner las normas que consideremos justas, exigir que se cumplan y actuar con seguridad y firmeza; desde el conocimiento de nuestros hijos e hijas y desde el afecto que les tenemos. Sabemos que somos el modelo a imitar por ellos y que la valoración que posteriormente hagamos y el respeto mostrado son una meta y una guía para ellos.

Fomentar Normas y Límites desde un enfoque Positivo

Está probado que la implantación de límites claros y razonables es una de las tareas para que los niños y niñas aprendan a vivir en una sociedad normativa y aprendan a convivir con los demás, bajo un clima de respeto mutuo. Algunos consejos prácticos a la hora de poner límites y normas para mejorar las conductas disruptivas de nuestros hijos e hijas son los  siguientes:

  • Mostrar objetividad. Frecuentemente decimos: “estate quieto“, “pórtate bien” o “se bueno”. Dichas expresiones pueden resultar imprecisas. Debemos ponen las normas de una forma más concreta y clara (“habla bajito en la habitación” o “dame la mano que vamos a entrar en la tienda“).
  • Ofrecer alternativas. Se trata de ofrecer la oportunidad limitada de decidir cómo cumplir las “órdenes“. Así sienten una sensación de poder y control, reduciendo las resistencias y tolerando mejor la frustración (“es la hora de irse a la cama ¿prefieres que te lea un cuento o jugamos tranquilos con el peluche?”). Así aprenden también que sus sentimientos y deseos son aceptables (“no te puedo dar chocolate antes de la cena, pero te puedo dar un helado después“).
  • Ser firmes. Es importante transmitir lo que se quiere hacer cumplir con voz segura, sin gritos y con mirada seria mirando a los ojos (“vete a tu habitación ahora” o “Intenta estar tranquilo, la comida no es para jugar“).
  • Acentuar lo positivo. Expresiones como “no hagas eso” o “para ya” dicen lo que no está permitido pero no explican la conducta alternativa positiva que esperamos que se tenga. Es más oportuno decir lo que se debe hacer (“espera un momento, ahora estoy hablando con mamá“) antes de lo que no debe hacer (“para ya de molestarme“).
  • Mantenerse al margen. Cuándo se dice “quiero que te vayas a la cama ahora mismo“, se genera una lucha de poder personal con nuestros hijos e hijas. Una buena estrategia es manifestar la norma de una forma impersonal (“son las 9, hora de irse a dormir” y se le enseña el reloj).
  • Explicar el porqué. Por norma general hay que evitar dar una explicación extensa y manifestar la razón en pocas palabras (“no pegues a los niños en el parque. Eso les hará daño” o “si tiras los juguetes de otros niños, ellos se sentirán tristes porque les gustaría jugar con ellos“).
  • Ser consistente. Este es el paso más importante de todos, independientemente de la situación personal en la que nos encontremos. Las rutinas y normas que se instauren en casa deben ser consistentes días tras día (rutinas, momento de las comidas, irse a la cama, horarios, consecuencias, etc.)
  • Desaprobar la conducta, no al niño/a. Hay que dejar claro a nuestros hijos e hijas que la desaprobación está relacionada con su comportamiento y sus conductas disruptivas y nunca directamente con ellos y ellas personalmente. En vez de decir “eres malo” (desaprobación del niño/a), se puede decir “juega tranquilo con los demás niños, si les pegas no querrán jugar contigo” (desaprobación de la conducta).
  • Controlar las emociones. Este punto está directamente relacionado con nosotros mismos. Cuando se está muy cansado o frustrado por el trabajo, temas personales, etc; se castiga más seriamente y se puede sin quererlo ser más injustos verbalmente y/o físicamente con nuestros hijos e hijas. Ser conscientes de este punto siempre, es preferible “pararnos”, darnos un tiempo y entrar en casa dispuestos a hacerlo bien.

Fomentar Normas y Límites desde un enfoque Positivo

Si nos planteamos incorporar refuerzos externos para afianzar estas conductas, es recomendable emplear refuerzos de tipo afectivo, verbal y/o social antes que aquellos más materiales y “comprarles” cosas si hacen algo que queremos. Podemos utilizar: diplomas o medallas, comidas preferidas, ir al parque, al cine, a un centro comercial, ver una película o algún programa que le guste pero no suela ver frecuentemente (por el horario, por ejemplo o que pueda realizar en casa actividades que les gusten.

La clave está en que los refuerzos sean un momento para compartir en familia algo que nuestros hijos o hijas hayan elegido. Es conveniente relacionar proporcionalmente el refuerzo que se proporciona con la conducta deseada; (por ejemplo: “hoy vamos a cenar hamburguesa porque nuestro hijo/a lleva toda la semana haciendo la tarea sin levantarse”.

Dpto. de Orientación del Colegio Mayol

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