Escuela Infantil o Guardería

Una guardería en Toledo con todos los servicios que demanda un niño de 0 a 3 años, además de una atención personalizada y una metodología didáctica de aprendizaje bilingüe (inglés).

Es importante resaltar que nuestra Guardería ofrece los siguientes servicios sin coste alguno para las familias:

  • Servicio Médico
  • Departamento de Orientación
  • En el tercer nivel clases de iniciación al inglés.

El Juego como medio educativo

Promovemos el juego libre, espontáneo y sin instrucciones, jugando y cantando también en inglés, con la auxiliar nativa inglesa. Además, optamos por juguetes no estereotipados que permiten a los alumnos desarrollar su propia imaginación y explorar los primeros retos motrices sin dejar de lado el Juego Simbólico.

Patio de juegos propio

La guardería dispone de su patio propio, con caseta de juego, tobogán, juguetes y suelo de caucho suave para su seguridad. Desarrollando nuevas habilidades e introduciendo prácticas curriculares al aire libre desde muy pequeños.

Responsabilidad y Compromiso

Trabajamos para la adquisición de buenos hábitos, el desarrollo psicomotriz, y el impulso de la sensibilidad por la música, la danza y las artes plásticas, siempre con un mínimo de dos adultos en el aula.

Tu guardería en Toledo - Escuela Infantil

Tu guardería en Toledo – Escuela Infantil

¿Qué te ofrecemos?

NUESTRA GUARDERÍA
… tu Guardería

Nuestra Guardería cuenta con diferentes aulas, dependiendo de las edades.

Disponemos de:

  • Un aula de usos múltiples preparada para realizar ejercicios de psicomotricidad.
  • Un aula de cunas acondicionada con todo lo necesario para el cuidado de los bebés (zona de descanso, zona de juegos, cambiador y pequeño office).
  • Un aula de 1-2 años (2º nivel)*
  • Dos aulas de 2-3 años (per nivel)
  • Además, contamos con dos patios exteriores de juegos

A que esperas…

CONTACTA CON NUESTRA GUARDERÍA

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Estamos para ayudarte. Ante cualquier duda o consulta sobre nuestro Centro de Educación o Escuela Infantil, Guardería en Toledo (Colegio Mayol), ponte en contacto con nosotros; estaremos encantados de poder ayudarte.

Rutinas y métodos para que los niños duerman solos

El sueño es una de las rutinas fundamentales que los niños comienzan a adquirir cuando son pequeños. A la hora de establecerla, se nos pueden plantear algunas dudas sobre qué hacer: ir a su lado si llora, dar agua para que se tranquilicen, ir al baño muy frecuentemente, “invitarles” a venirse a nuestra cama… De la misma forma que hemos enseñado otras rutinas, podemos  enseñarles a dormir en un mismo sitio, a una misma hora y de una misma forma, para que nuestros hijos sepan qué tienen que hacer.

El gran reto de dormir solo

Os vamos a dar algunas claves muy importantes a tener en cuenta para conseguir esta rutina.

  • “Es el momento de dormir”. Las rutinas se aprenden mejor si las “separamos” unas de otras, de forma que, después de cenar y de las rutinas de aseo, vamos a eliminar todos los elementos relacionados con el baño o la comida (por ejemplo, si se da un biberón antes de acostarse, se realizará en una habitación distinta de donde duerme) o el ocio (no se cogen los juguetes aunque estén en la misma habitación). Por el contrario, se asociará a este momento una luz más baja, tranquilidad, una menor actividad y contacto físico, su una cama y su almohada, su peluche “de dormir”, etc.
  • Ritual para irnos a la cama. Es importante elegir un mismo “ritual” a seguir todos los días, incluyendo las acciones que consideremos oportunas: un beso, desearles buenas noches, caricias… siempre que sea breve y esté a nuestra disposición.
  • Elige los elementos que le van a acompañar durante la noche. Puede ser un muñeco, un objeto móvil…o un chupete en niños pequeños, si lo utilizan. Nunca utilizar un juguete electrónico ni audiovisual, Tablet o móvil.
  • Otorgar seguridad, en los pequeños logros. Los primeros días de la adquisición de esta rutina, es conveniente acercarnos cada cierto tiempo a observar que todo “está bien”. Además, de esta forma, saben que “estamos ahí” y garantizamos su seguridad. Cuando estén enfermos o tengan necesidades que no pueden satisfacer por ellos solos, les atenderemos en todo lo necesario.
  • Ir eliminando las ayudas prestadas. Todo aquello que excede lo imprescindible: dormir con ellos, pasearlos en la silla, meterlos en nuestra cama… puede llegar a convertirse en una dificultad según vaya pasando el tiempo. Siempre que observemos que estas ayudas están “de más”, debemos ir eliminándolas progresivamente.
  • Evitar las conversaciones por la noche. Existen estrategias de resultado inmediato que implican desventajas a largo plazo, como son: explicarle, una y otra vez, por qué debe dormir solo o por qué no tiene que tener miedo aportando numerosas justificaciones.
  • No mostrar enfado ante su insistencia y peticiones. Los niños aprenderán qué hacer para “ponerte de los nervios” y hacer más probable que cedas a sus peticiones y/o duermas con él. Es muy importante saber que si cedemos y llevamos a cabo aquello que nos piden, el resultado será un incremento de su resistencia, lo que hará más difícil que se afiance la rutina.
  • Ve un paso por delante. El hecho de conseguir que nuestros hijos “duerman solos” implica una gran cantidad de energía y tiempo por nuestra parte. Es importante ser conscientes de ello y facilitarnos algún momento de “descanso o desconexión” a lo largo del día si nos resulta posible, para llevar a cabo las pautas de forma firme durante la noche (haciendo siempre lo mismo en las mismas situaciones). Se recomienda iniciar el procedimiento al inicio de un fin de semana o en vacaciones.
  • Refuerza cada mañana. Siempre que se despierte en su cama y haya dormido solo, aunque haya tardado en dormirse y/o haya hecho peticiones, tendremos que reforzarle su conducta para afianzarla lo antes posible.
  • Ser conscientes de la finalidad positiva de este aprendizaje. Tenemos que conseguir que nuestros hijos aprendan mediante esta rutina que no hay nada malo en la noche ni en dormir solo en su habitación, que es algo deseable y valorado por nosotros para conseguir un mejor descanso, más seguro e independiente, y que vamos a seguir dándole cariño y atención en otros momentos del día.

Dpto. de Orientación del Colegio Mayol

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Normas y Conductas Infantiles

En estos meses de verano que se nos presentan, donde las rutinas son menos exigentes para todos, las familias debemos poner las normas que consideremos justas, exigir que se cumplan y actuar con seguridad y firmeza; desde el conocimiento de nuestros hijos e hijas y desde el afecto que les tenemos. Sabemos que somos el modelo a imitar por ellos y que la valoración que posteriormente hagamos y el respeto mostrado son una meta y una guía para ellos.

Fomentar Normas y Límites desde un enfoque Positivo

Está probado que la implantación de límites claros y razonables es una de las tareas para que los niños y niñas aprendan a vivir en una sociedad normativa y aprendan a convivir con los demás, bajo un clima de respeto mutuo. Algunos consejos prácticos a la hora de poner límites y normas para mejorar las conductas disruptivas de nuestros hijos e hijas son los  siguientes:

  • Mostrar objetividad. Frecuentemente decimos: “estate quieto“, “pórtate bien” o “se bueno”. Dichas expresiones pueden resultar imprecisas. Debemos ponen las normas de una forma más concreta y clara (“habla bajito en la habitación” o “dame la mano que vamos a entrar en la tienda“).
  • Ofrecer alternativas. Se trata de ofrecer la oportunidad limitada de decidir cómo cumplir las “órdenes“. Así sienten una sensación de poder y control, reduciendo las resistencias y tolerando mejor la frustración (“es la hora de irse a la cama ¿prefieres que te lea un cuento o jugamos tranquilos con el peluche?”). Así aprenden también que sus sentimientos y deseos son aceptables (“no te puedo dar chocolate antes de la cena, pero te puedo dar un helado después“).
  • Ser firmes. Es importante transmitir lo que se quiere hacer cumplir con voz segura, sin gritos y con mirada seria mirando a los ojos (“vete a tu habitación ahora” o “Intenta estar tranquilo, la comida no es para jugar“).
  • Acentuar lo positivo. Expresiones como “no hagas eso” o “para ya” dicen lo que no está permitido pero no explican la conducta alternativa positiva que esperamos que se tenga. Es más oportuno decir lo que se debe hacer (“espera un momento, ahora estoy hablando con mamá“) antes de lo que no debe hacer (“para ya de molestarme“).
  • Mantenerse al margen. Cuándo se dice “quiero que te vayas a la cama ahora mismo“, se genera una lucha de poder personal con nuestros hijos e hijas. Una buena estrategia es manifestar la norma de una forma impersonal (“son las 9, hora de irse a dormir” y se le enseña el reloj).
  • Explicar el porqué. Por norma general hay que evitar dar una explicación extensa y manifestar la razón en pocas palabras (“no pegues a los niños en el parque. Eso les hará daño” o “si tiras los juguetes de otros niños, ellos se sentirán tristes porque les gustaría jugar con ellos“).
  • Ser consistente. Este es el paso más importante de todos, independientemente de la situación personal en la que nos encontremos. Las rutinas y normas que se instauren en casa deben ser consistentes días tras día (rutinas, momento de las comidas, irse a la cama, horarios, consecuencias, etc.)
  • Desaprobar la conducta, no al niño/a. Hay que dejar claro a nuestros hijos e hijas que la desaprobación está relacionada con su comportamiento y sus conductas disruptivas y nunca directamente con ellos y ellas personalmente. En vez de decir “eres malo” (desaprobación del niño/a), se puede decir “juega tranquilo con los demás niños, si les pegas no querrán jugar contigo” (desaprobación de la conducta).
  • Controlar las emociones. Este punto está directamente relacionado con nosotros mismos. Cuando se está muy cansado o frustrado por el trabajo, temas personales, etc; se castiga más seriamente y se puede sin quererlo ser más injustos verbalmente y/o físicamente con nuestros hijos e hijas. Ser conscientes de este punto siempre, es preferible “pararnos”, darnos un tiempo y entrar en casa dispuestos a hacerlo bien.

Fomentar Normas y Límites desde un enfoque Positivo

Si nos planteamos incorporar refuerzos externos para afianzar estas conductas, es recomendable emplear refuerzos de tipo afectivo, verbal y/o social antes que aquellos más materiales y “comprarles” cosas si hacen algo que queremos. Podemos utilizar: diplomas o medallas, comidas preferidas, ir al parque, al cine, a un centro comercial, ver una película o algún programa que le guste pero no suela ver frecuentemente (por el horario, por ejemplo o que pueda realizar en casa actividades que les gusten.

La clave está en que los refuerzos sean un momento para compartir en familia algo que nuestros hijos o hijas hayan elegido. Es conveniente relacionar proporcionalmente el refuerzo que se proporciona con la conducta deseada; (por ejemplo: “hoy vamos a cenar hamburguesa porque nuestro hijo/a lleva toda la semana haciendo la tarea sin levantarse”.

Dpto. de Orientación del Colegio Mayol

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El habla en los más pequeños

Hoy en día es difícil encontrar momentos de calidad en los que sentarnos y hablar con nuestros hijos, por eso es muy importante buscar tiempo para escuchar todo lo que nos tienen que contar.

De forma general es importante cuidar la forma en que te diriges a tu hijo, desarrollar una alimentación adecuada y evitar un habla infantilizada para favorecer el desarrollo de tu pequeño.

Con esta guía queremos mostramos los hitos más importante que debéis observar en vuestros hijos en el desarrollo del lenguaje, teniendo en cuenta las características propias de cada niño y su entorno.

La mayoría de autores hablan de dos grandes fases en la adquisición del lenguaje: una etapa preverbal que comprende desde que el niño nace hasta la aparición de las primeras palabras y una etapa lingüística, cuando el niño comienza a pronunciar sus primeras palabras.

La etapa preverbal comprende de los 0 a los 3 meses, en la cual los padres exageran los gestos de la cara y utilizan una forma especial para dirigirse al bebé. La mayor parte de la comunicación se produce a través del llanto, indicándonos que tiene hambre, está mojado, molesto, etc.

La etapa preverbal

La etapa preverbal

Pasados estos meses los niños empiezan el balbuceo, perfeccionando estos sonidos hasta llegar a expresar sílabas. En estos momentos a los niños les gusta escuchar la voz de sus padres, la cual les relaja y comienza a aparecer la sonrisa facial. Su mirada se centra en la boca y ojos de sus figuras de apego intentando imitar algunos movimientos.

Bebes pequeños imitando expresiones faciales

Bebes pequeños imitando expresiones faciales

De los 4 a los 6 meses el bebé se muestra más expresivo, sonriendo y parloteando más a menudo, contagiando de alegría a las personas que tiene a su alrededor, por lo que el niño intenta realizar esas conductas a menudo.

La etapa lingüística se caracteriza porque aparecen las primeras palabras del niño que utiliza para referirse a un objeto cercano para él. En esta edad utilizan palabras de una sola sílaba, onomatopeyas o palabras con sílabas repetidas. De aquí pasan a construir frases de dos palabras, les gusta sentirse escuchados y comienzan a respetar el turno de palabra.

De los 7 a los 9 meses es la etapa del perfeccionamiento, formando sílabas e imitando palabras sencillas que sus figuras de apego repiten tan a menudo, aunque todavía no sepa exactamente qué significan.

A partir de los 9 meses los niños utilizan el juego para comunicarse ya sea a través de cuentos, balones, coches, etc. En esta etapa interaccionan mucho más y van comprendiendo lo que les decimos a través de instrucciones sencillas, llegando a la fase en la que quieren expresarnos algo a través de gestos, señalando o vocalizando palabras para llamar nuestra atención: la intención comunicativa.

De 2 a 3 años se desarrolla ampliamente el vocabulario del niño y tiene una gran influencia en su habla el entorno en el que se encuentra. Los hábitos alimenticios, la estimulación adecuada o el nivel de exigencia marcarán una gran variación en el desarrollo del niño. Es el momento de escolarizarse en el colegio y los niños aprenderán la importancia del habla para poder integrarse con su grupo de iguales.

¿PERO QUÉ PODEMOS HACER PARA DESARROLLAR EL LENGUAJE DE NUESTROS HIJOS?

De los 0 a los 3 meses

De los 0 a los 3 meses

De los 0 a los 3 meses es importante aprovechar las rutinas para hablar con nuestros bebés, cuando comen, en el baño, el paseo, etc. De esta forma van asociando palabras, discriminan sonidos y reconocen las voces de las personas de su entorno. En este período se suele utilizar el “baby talk” que se caracteriza por ser un habla infantilizada, con más pausas y énfasis en el mismo.

De los 4 a los 6 meses debemos reforzar sus verbalizaciones  haciéndoles preguntas y nombrando objetos aunque no puedan respondernos. De esta forma seguirá emitiendo sonidos al ver que sus emisiones son respondidas, es el momento de la imitación, el bebé intenta provocar en los demás emociones agradables.

De los 7 a los 9 meses el bebé posee mayor control sobre sus verbalizaciones, es importante seguir nombrándole objetos y utilizar las canciones como medio de aprendizaje. Las onomatopeyas de animales u objetos de su entorno son un magnífico modelo de discriminación auditiva, de esta forma podemos nombrar un objeto u animal a la vez que hacemos el sonido correspondiente.

De los 10 a los 12 meses podemos introducir órdenes sencillas para aumentar su comprensión así como su vocabulario. La lectura de cuentos de forma repetida es enriquecedora para ellos porque desarrollan su memoria y son capaces de anticipar lo que va a pasar a continuación.

También podemos ir ampliando el número de palabras utilizadas en cada frase siendo sus modelos, de esta forma repetiremos su frase añadiendo palabras que irán integrando en su vocabulario.

De los 10 a los 12 meses

De los 10 a los 12 meses

De 1 a 2 años. Podemos emplear juegos que estimulen el desarrollo del lenguaje como marionetas o muñecos, es importante intentar no corregirle todo el tiempo, darles tiempo para expresarse y disfrutar de esos momentos juntos.

De 2 a 3 años. El niño mejora su comprensión del lenguaje a través del vocabulario que utilicemos. Introduce abundantes sinónimos para que amplíe sus recursos, enséñale a utilizar los verbos en la forma adecuada, repitiéndolos correctamente y sin forzarle a repetirlos bien. También es importante no cortarle y dejar que se exprese a su ritmo sin terminar las frases por él.

ACTIVIDADES RECOMENDADAS

Los ejercicios más comunes que se realizan para estimular la articulación de fonemas utilizados en el habla son las llamadas praxias y  suelen englobar movimientos que incluyen los labios, la lengua, los músculos cercanos a la boca, la mandíbula o el velo del paladar.

PRAXIAS LINGUALES 

  1. Boca cerrada, poner la lengua a un lado y al otro fingiendo tener un caramelo dentro de la boca.
  2. Abrir la boca sacando la lengua y moverla hacia arriba y hacia abajo.
  3. Doblar la lengua hacia arriba y morderla con los dientes, y doblar la lengua hacia abajo mordiéndola también con los dientes.
  4. Relamerse los labios con la lengua.
  5. Chasquear la lengua.
  6. Sacar la punta de la lengua y llevarla desde una comisura de los labios a otra.
  7. Sacar un poco la lengua y morderla ligeramente.
Praxias Linguales

Praxias Linguales

PRAXIAS LABIALES

  1. Apretar fuerte los labios y aflojar.
  2. Extender y encoger los labios.
  3. Dar besos fuertes y sonoros.
  4. Morder con los incisivos superiores el labio inferior y viceversa.
  5. Aguantar un lápiz horizontalmente entre la nariz y el labio superior.
Praxias Labiales

Praxias Labiales

PRAXIAS DE VELO DEL PALADAR

  1. Toser
  2. Bostezar
  3. Hacer gárgaras con agua y sin agua
  4. Emitir la vocal “a”

PRAXIAS MANDIBULARES

  1. Abrir y cerrar la boca lentamente.
  2. Abrir y cerrar la boca rápidamente.
  3. Masticar con los labios juntos.
  4. Abrir y cerrar la boca exageradamente imitando a un cantante de ópera.
  5. Mover la mandíbula de derecha a izquierda, haciendo como que somos payasos.
  6. Apretar mucho los dientes y aflojarlos después.

RESPIRACIÓN

  1. Inspiración nasal lenta y profunda, retener el aire y expulsarlo lentamente por la nariz
  2. Inspiración nasal lenta y profunda, retener el aire y expulsarlo rápidamente por la nariz.
  3. Inspiración nasal lenta y profunda, retener el aire y expulsarlo en tres o cuatro veces por la nariz.
  4. Inspiración nasal lenta y profunda, retener el aire y expulsarlo lentamente por la boca.
  5. Inspiración nasal lenta y profunda, retener el aire y expulsarlo rápidamente por la boca.
  6. Inspiración nasal lenta y profunda, retener el aire y expulsarlo en tres o cuatro veces por la boca.
  7. Oler cosas diferentes.
  8. Empañar un espejo con la nariz.
  9. Teniendo la boca cerrada, mover tiras de papel al espirar colocadas delante de la nariz.
  10. Inspiración nasal larga y profunda haciendo que se quede pegada a la nariz una tira de papel de seda.
Respiración

Respiración

SOPLO

  1. Hinchar globos.
  2. Hacer pompas de jabón.
  3. Soplar velas (apagándolas o bien sin llegar a apagarlas).
  4. Esparcir trocitos de papel sobre una mesa.
  5. Hacer carreras con bolitas de papel impulsadas con el soplo.
  6. Soplar sobre muñequitos de cartón o papel fuerte que están delante de él, procurando tumbarlos todos.
  7. Soplar silbatos, espantasuegras…

IMITACIÓN DE SONIDOS

Proponer a los niños un juego de imitación. Han de reproducir sonidos familiares: “¿Cómo hace…?” ¿Cómo suena…?” Se trata de emitir sonidos onomatopéyicos, que son preparatorios o reforzadores para la articulación de determinados fonemas.

Por ejemplo:

  • la lluvia (clic, clic, clic…)
  • el viento (sssss…)
  • el mar, las olas (boom, boom…)
  • despertador (ring…)
  • bomberos (nino-ni-no-nino…)
  • moto (rum, rum…)
  • tren (chaca, chaca…)
  • campanilla (ti-lim-ti-lim…)
  • silbato (pi-pi-pi…)
  • cohete (chssss…)
  • sonidos de animales: vaca, oveja, gallo…

LIBROS, JUEGOS Y APP´S RECOMENDADAS

imaginario

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Diccionario Imaginario

IMAGINARIO es un práctico diccionario en imágenes con ilustraciones, adivinanzas, juegos y preguntas para que los más pequeños aprendan y reconozcan las 1000 palabras básicas del castellano.

Mi primer imaginario bilingüe

Mi primer Imaginario bilingüe

Mi primer Imaginario bilingüe

Un primer imaginario en español e inglés que contiene más de 250 palabras e ilustraciones.

Para niños a partir de 2 años.

Mi primer imaginario de colores bilingüe

Mi primer Imaginario de colores bilingüe

Mi primer Imaginario de colores bilingüe

Un primer imaginario en español e inglés que contiene más de 250 palabras e ilustraciones estructuradas por colores. Para niños a partir de 2 años.

JUEGOS 

Oca de las Praxias

Oca de las Praxias

APPs PARA DESARROLLAR EL LENGUAJE:

Buenas noches, el restaurante del señor panda, creappcuentos, las aventuras de Don Quijote.

Esther Ortiz Martínez

Dpto. de Orientación del Colegio Mayol

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Pero, ¿Qué es el Miedo Infantil?

El miedo es una emoción natural que nos activa ante situaciones que percibimos como amenazadoras, nos protege y nos sirve para garantizar nuestro bienestar físico y psíquico. Un niño con miedo es un niño prudente ante determinados peligros, les hace más fuertes ante situaciones difíciles que experimentarán a lo largo de su vida.

Desde la perspectiva adulta resulta difícil entender la vulnerabilidad de nuestros niños en esta etapa infantil y en la mayoría de las ocasiones tendemos a ridiculizar sus miedos. En estos momentos debemos ser más comprensibles y respetar sus miedos para evitar momentos de bloqueos posteriores.  Los niños desde bebés necesitan aprender que tener miedo es normal (ni bueno ni malo), con nuestra ayuda aprenderán a superarse y afrontar sus inseguridades. Es necesario enseñarles a manejar su miedo y controlar las emociones.

¿A QUÉ TIENEN MIEDO LOS NIÑOS?

Recordamos que el miedo es una emoción natural que va evolucionando con la edad, en función de la madurez emocional y cognitiva que va adquiriendo el niño desde su nacimiento.

Como entender los miedos infantiles

MIEDOS EVOLUTIVOS:

  1. Los miedos de 0 a 1 año.

Miedo a objetos que aparecen de repente y a ruidos desconocidos que les alertan como un  teléfono, una puerta que se cierra de golpe o voces desconocidas. Los ruidos y las apariciones inesperadas alteran su tranquilidad y reaccionan con un sobresalto o llanto.

Entre los 6 y los 9 meses, aparecen los miedos a extraños ya que es en esta edad cuando el bebé es capaz de diferenciar la forma del rostro humano, reconociendo a sus seres más cercanos.

Miedo a la separación de los padres entre los 6 y 8 meses, también conocido como la angustia del octavo mes. El niño reacciona llorando o gritando cuando ve que los padres se alejan. Este vínculo garantiza al bebé su seguridad para desplazarse por sí mismo y así investigar su entorno, cuando es de forma voluntaria.

  1. Los miedos de 1 a 3 años de edad

  • Miedo a separarse de los padres. Al niño de uno a tres años le resulta muy duro separarse de sus vínculos afectivos. No tienen percepción del tiempo real y le resulta imposible calcular el tiempo que tardarán sus padres en regresar. La separación la ven como una situación de peligro u abandono, especialmente si no se produce normalmente.
  • Miedo a la oscuridad. Este miedo suele aparecer alrededor de los 2 años y va disminuyendo  hacia los 9 años. Las experiencias vividas durante el día son recordadas durante la fase de sueño y eso les asusta. Por sí mismos todavía no pueden afrontar toda esa información, ni siquiera son capaces de entenderla, por lo que cuando se queda solo y a oscuras tiene miedo.
  • Miedo a las caídas. Cuando el niño aprende a caminar, tiene más probabilidades de vivir situaciones donde se expone al peligro sin darse cuenta. En esta etapa es normal que se caiga y puede que con cada pequeña caída se monte un drama y parezca totalmente inconsolable. Este drama se produce por el propio susto de  la caída.
  • Miedo a los animales. Este miedo suele darse entre el año y los tres años, esa fase de experimentar e investigar les hace descubrir el mundo que les rodea y en el que viven también otros seres.

Como entender los miedos infantiles

ALGUNAS PAUTAS PARA SUPERAR LOS MIEDOS

Transmitir seguridad al niño

No debemos asustar al niño contando historias de ogros, de fantasmas, de brujas, etc., principalmente antes de acostarle. Decirle que estos personajes solamente existen en los cuentos y películas.

Comentar los temores que expresa el niño.

Si ridiculizamos o nos burlamos de su miedo disminuirá su confianza. Frases como: “No seas tonto”, “niños como tú no deben tener miedo de eso”, o “No tienes vergüenza de tener estos miedos…,” no ayudan a  para disminuir el temor que él siente. Al revés, le desanima a compartir sus temores contigo.

No transmitir los temores personales al niño.

Si tienes miedo a las arañas, tu hijo puede sentirlo. La forma en que enfrentas tus propios miedos le da al niño el modelo a seguir para enfrentar situaciones similares, el miedo también se puede aprender.

Dibujar los miedos

Una excelente manera de ayudar a un niño o niña a que exprese su miedo es dibujándolo. Al dibujar aquello que le da miedo lo exterioriza y lo saca fuera de su cuerpo. El dibujo debe ser totalmente libre y variará en función de la edad y de cómo quiera hacerlo.

Un niño feliz es aquel que sabe expresar sus miedos y gestionarlos sin que le llegue a bloquearle.

El muñeco Atrapamiedos

Esta estrategia educativa se puede realizar con un muñeco especialmente comprado para esta ocasión o con uno que ya tenga el niño o niña y que a partir de hoy tendrá una misión especial: la de protegerle cuando está durmiendo.

Debe ser manejable para ponerlo debajo de su almohada y que pueda dormir con él. Durante el día se le explicará que guardaremos el muñeco porque si no podría perder su “poder mágico”.

Se le dice que a partir de hoy va a dormir con él todas las noches, pues tiene una misión especial, la de atrapar sus miedos y malos sueños y hacerlos desaparecer. Tiene alguna característica y es que sólo actúa durante la noche, tiene que estar siempre en contacto con la almohada porque, de lo contario, no funcionaría. La misión del muñeco es no dormir durante toda la noche para así poder vigilar los miedos y hacerlos desaparecer del niño que está a su lado.

Durante el día el muñeco debe descansar para protegerle por la noche, debes transmitir confianza en lo que cuentas para que el niño gane en seguridad.

Otros Juegos

Jugar a despertar a un muñeco, fingiremos que está dormido y el niño debe despertarlo.

Jugar al escondite, el niño puede  jugar a esconderse debajo de una toalla y decirle que vas a contar hasta 5 para ir a buscarle. Simular que le buscas y al destaparle poner cara de susto, para reconocer la emoción en otra persona, mostrando que nosotros también tenemos miedo en momentos determinados.

Jugar con linternas a iluminar una habitación con poca luz. Ir iluminando objetos o nuestras caras, hacer sombras chinas, etc.

Usar juguetes que proyecten luz en el techo ya que ayudarán al bebé a conciliar el sueño más fácilmente.

Jugar a las casitas con muñecos, cojines y mantas para escondernos dentro

Como entender los miedos infantiles

LIBROS Y ENLACES RECOMENDADOS

CUANDO TENÍA MIEDO A LA OSCURIDAD
MIREILLE D ALLANCE , 2002

Roberto se va a la cama, ¡Crac!
“¿De dónde viene ese ruido? Seguramente es el armario.”
Agarrado a la sábana, Roberto mira el armario detenidamente.
Poco a poco, éste se transforma.

Ver libro

CUANDO ANA TIENE MIEDO
HEINZ JANISCH , 2002

Cuando Ana tiene miedo, llama a sus amigos para que la protejan. Llama a los 33 caballeros de la Orden de la Cáscara de Nuez, llama al gato de la suerte, al pájaro de la luz… En fin, llama a todos sus amigos imaginarios. Pero sólo cuando se llama a sí misma y dice bien alto: Ana no tiene miedo, puede dormir tranquila.

Ver libro

LOS NIÑOS, EL MIEDO Y LOS CUENTOS: CÓMO CONTAR CUENTOS QUE CURAN (AMAE)
Ana Gutiérrez, Pedro Moreno Gil

Ver libro

¡BUENAS NOCHES, MONSTRUOS!
Lucía Serrano
Cuando llega la hora de dormir, ¡los monstruos tienen miedo! Y todos quieren meterse en la cama de Joaquín. Pero Joaquín está muy incómodo y no puede dormir con tanto monstruo miedoso en su cama.

Ver libro

TEO EN EL CASTILLO DEL TERROR
Violeta Denou
Teo pasa una divertida tarde en el castillo del terror de un parque de atracciones, entre fantasmas, brujas, dragones, monstruos… TEO DESCUBRE EL MUNDO es una colección para niños de edades comprendidas entre los 2 y los 7 años.

Ver libro

CAILLOU TIENE MIEDO DE LA OSCURIDAD

EL MONSTRUO DE COLORES

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Manifestaciones de la independencia del niño

Las rabietas suelen manifestarse en torno a los dos años como manifestación de la independencia del niño. Este término indica la pérdida de control del niño sobre sus emociones y no son exclusivas de la infancia.

Cuando hablamos de rabietas podemos diferenciar varios tipos:

RABIETAS PREVISIBLES:

Son Aquellas que podemos evitar o de alguna manera anticiparnos antes de que aparezcan, con el fin de minimizar los efectos que producen. Seguro que todos estáis pensando en aquellas que están relacionadas con el hambre, sueño, autonomía…,

RABIETAS PREVISIBLES PERO NO EVITABLES

Este tipo de rabietas aunque sean previsibles muchas de ellas son inevitables, ya que no podemos ceder en nuestra forma de actuar, nos referimos a las que tienen que ver con la seguridad, la salud o los límites, por ejemplo, cruzar una calle sin dar la mano, lavarse los dientes, saltar en el sillón, empujar a un hermano o coger herramientas peligrosas. En este punto es importante destacar que los límites y las normas son muy importantes para los niños ya que poco a poco van interiorizándolos y ayuda a organizarnos dentro de nuestra familia.

RABIETAS IMPREVISIBLES

Son el producto de la frustración o simplemente consecuencia de la propia inmadurez del niño.
En estos casos lo más importante es que no se pierda la conexión con tu hijo y para ello os recomendamos una serie de estrategias:

  1. ANTICIPACIÓN: debes hacer lo posible por prevenir la rabieta, y para ello hay que echar infinitas dosis de imaginación ya que el sueño y el hambre son los peores enemigos en estos momentos. Sobre todo ahora que llegan épocas de compras navideñas, intenta evitar aglomeraciones si tu hijo se encuentra cansado o anticípate llevando algo de comida.
  2. Haz un uso moderado del “NO”, posiblemente el mayor detonante de las rabietas. Da la vuelta a tus normas de forma positiva y verás cómo cambia la respuesta de tu hijo.
  3. Pasar suficiente TIEMPO juntos. Es importante que perciban que este tiempo es de “calidad”, NADA de teléfonos, tablets, o televisión, tareas de la casa… sobre todo observad si las rabietas aumentan cuando hay hermanos, suele ser un indicador de que necesitan más tiempo exclusivo con vosotros.
  4. Distracción. Depende del niño en ocasiones funciona cambiar de actividad u ofrecer alternativas antes de que se produzca la rabieta.
  5. Mantén TÚ CALMA. Para poder gestionar las emociones de nuestros hijos, primero tenemos que ser capaces de manejar las nuestras. Si en ese momento no nos vemos capaces de gestionar la rabieta, debemos delegar la responsabilidad en otra persona que se encuentre con nosotros y si estás sólo, apártate hasta que seas capaz de intervenir sin perder el control.
  6. Poned nombre a los SENTIMIENTOS, para ellos hay varios cuentos que os pueden ayudar como el “Monstruo de colores” o el “Emocionario”. Es asombroso como son capaces de identificar lo que sienten a través de colores o imágenes, os animamos a probarlo en casa.
  7. PROTEGE a tu hijo. Es el momento de saber qué es lo que necesita nuestro hijo ya que algunos buscan el contacto y otros necesitan poner espacio por medio.
  8. VALORA lo positivo, resalta lo maravilloso que son y las cosas buenas que hacen. Un ejercicio antes de dormir: decir tres cosas positivas a nuestros hijos sobre lo que han hecho hoy.
¿Cómo gestionar las rabietas en niños?

¿Cómo gestionar las rabietas en niños?

TÉCNICAS PARA CALMAR EL ENFADO

  1. La respiración. Podemos enseñarles a soplar dentro de un globo, mover bolas de papel o apagar velas. Poco a poco deben ser conscientes que para controlar su enfado deben controlar su respiración.
    Tumbados boca arriba, contamos hasta 10 muy lentamente y bajito. Practicamos la respiración abdominal, y así nos relajamos, ¡El enfado va desapareciendo cuando nos calmamos con la respiración!.
  2. Saltar. Saltar es una buena actividad para restar importancia al enfado cuando el niño es consciente de él. Les encanta que les digas que para ayudarle a superar el enfado irás saltando con él hasta otra parte de la clase o casa, y ¡no os olvidéis de barrer los restos del enfado del suelo para tirarlo a la basura!, de esta forma le ayudamos a reconducir su conducta.
  3. Garabato del enfado. Cogemos un papel y una cera para dibujar. Les explico al niño/a que mientras pensamos en el enfado vamos a empezar a hacer un garabato muy rápido y fuerte (que sean pinturas que no se rompan fácilmente), sin sentido, mientras gritamos fuerte para que nuestro enfado salga de nosotros hacia el dibujo. Cuando acabemos cogeremos el papel y lo romperemos en pedazos para que la última pizca de rabia que quedaba se nos quite. ¡Qué liberación! FUNCIONA!!!
  4. Rasgar papeles. Cuando el niño está enfadado ponemos a su disposición papeles de periódico o revista para que pueda rasgarlos mientras libera su enfado.
  5. La botella de la calma. Está inspirada en el método Montessori la función principal es calmar a los niños mientras que el niño observa la caída de brillo, puede organizar y centralizar el sistema nervioso. Cuando el niño está estresado, su ritmo cardíaco se acelera junto a su respiración y al ver la lenta caída del brillo, genera un modelo visual para inconscientemente entregar una señal al cerebro que disminuya la agitación.
La botella de la calma

La botella de la calma

Necesitas:

  • 1 frasco de plástico transparente con tapa
  • Pegamento líquido transparente
  • 1 o 2 cucharadas de pegamento con brillo
  • 3 o 4 cucharaditas de purpurina del color que quieras
  • 1 gota de colorante
  • Agua caliente
  • Pistola de silicona para sellar la tapa

ENLACES DE INTERÉS

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Dpto. de Orientación del Colegio Mayol

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